Al contemplar su rostro
Veo, en realidad,
A un espejo.
Veo a mi reflejo,
Figurado en su piel cristalina.
Y lamentablemente descubro, que al mirar,
Veo, lo que no debo.
Al ver sus ojos, comprendo todo desde otra perspectiva,
Y siento que el mundo, comienza y termina en su ser.
Pero no hay mundo, pues mí mundo es él.
Cuando mi boca, loca, encuentra la suya,
La vida misma cabe en ese beso.
Todo es infinito, no hay proceso,
Se abraza la vida y se detiene el tiempo.
Mis labios quieren quedarse atrapados, incluso endemoniados
Por siempre jamás, porque esa boca, ésa boca es su hogar.
En su rostro, distingo al miedo.
Veo a aquéllas serpientes enroscándose
En su largo cuello, deseándolo, matándolo.
Y luego, al mirar, encuentro al vacío,
Un mar sin sus preciadas olas,
Un día sin sol.
Resbalo, caigo al precipicio,
Me asfixio de amor.
Descubro a su sonrisa,
Aquella que me tiene cautiva,
Aquélla que tan sólo por verla,
Por contemplar esas bellas comisuras,
Haría verdaderamente cualquier locura.
Al mirar tanto, veo, una personalidad pura,
Un alma un tanto resquebrajada, pero limpia,
Llena de pasión y color.
En su bello cuerpo, veo asomarse al arte.
Se apodera de mí, tanto,
Que logra que llegue al frenesí.
Siento la música, la danza, la belleza
Lo siento todo en su diamantino ser.
Ela Rabotnikof
Ela Rabotnikof
ai qe hermoso Chandele!
ResponderEliminarHaríías un libro con tus cosillas?
¡GROSA!
Hay, gracias dulzura!
ResponderEliminarAjajaj, pero porsupollo! grosa vos. ♥
Che.. es increíble, realmente escribís hermoso. Poesía pura. Te felicito.
ResponderEliminarAi, muchas gracias dulce.
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