lunes, 25 de abril de 2011

aún.

Te juro que te amo.
Te juro que amaría
decirtelo en la cara,
 pero no.

Te juro que todas las noches,
sueño con verte,
y cuando lo hago,
quiero largarte todo,
pero no.

Te juro que en mis sueños,
todo parece tan bello, tan cercano
y hermoso, que hasta creo que es real,
 pero no.

Te juro que cada vez que veo esos labios,
tan rojos, tan terriblemente tentadores,
estoy a punto de acercarme, y sin que nadie lo sepa,
besarte, sí, besarte por siempre jamás,
pero no.

Te juro que cada vez que veo esa sonrisa,
tan dulce, tan verdadera,
estoy a punto de decirte toda la verdad,
de expulsarte todos mis pensamientos ocultos,
pero no.

Te juro, que te juro todo,
te juro que estoy todos los días
a punto de estallar,
¿qué espero,
 qué esperás?
moriría por abrazarte,
pero
       no.
            (Aún,
                       no)

miércoles, 27 de octubre de 2010

¿Miedo?

No da miedo soñar
Da miedo dejar de hacerlo
No da miedo perder
Da miedo no intentarlo

No da miedo el secreto
Da miedo áquel que es contado
No da miedo la distancia
Da miedo la larga y dolorosa separación

No da miedo la gente,
Da miedo la soledad
No da miedo el desnudo
Da miedo, todo lo oculto

No da miedo la libertad,
Da miedo la opresión
No da miedo el pasado,
 Da miedo no lograr olvidarlo

No da miedo el miedo.
¿o sí, da miedo el miedo?

¿Da miedo tener miedo? ¿Y tenerlo a tener miedo a tener miedo a tenerlo? ¿Todo es una constante paradoja? ¿El mundo incluso? ¿Qué es el miedo?

No existe el miedo, ¡Miedo, miedo, miedo!
No me da miedo pronunciarla, ¡miedo, miedo, miedo!
Vacío, vacío, vacío, abismo, abismo, abismo.
Sigo plenamente viva, ¡vivo!

Y entonces descubro que no da miedo la tristeza
Da miedo no poder seguir y levantar la cabeza
Y no da miedo morir.
Simplemente miedo, miedo de dejar de vivir.

Ela rabotnikof

sábado, 16 de octubre de 2010

Y al mirar, ver


Al contemplar su rostro
Veo, en realidad,
A un espejo.
Veo a mi reflejo,
Figurado en su piel cristalina.

Y lamentablemente descubro, que al mirar,
Veo, lo que no debo.

Al ver sus ojos, comprendo todo desde otra perspectiva,
Y siento que el mundo, comienza y termina en su ser.
Pero no hay mundo, pues mí mundo es él.

Cuando mi boca, loca, encuentra la suya,
La vida misma cabe en ese beso.
Todo es infinito, no hay proceso,
Se abraza la vida y se detiene el tiempo.

Mis labios quieren quedarse atrapados, incluso endemoniados
Por siempre jamás, porque esa boca, ésa boca es su hogar.

En su rostro, distingo al miedo.
Veo a aquéllas serpientes enroscándose
En su largo cuello, deseándolo, matándolo.

Y luego, al mirar, encuentro al vacío,
Un mar sin sus preciadas olas,
Un día sin sol.
Resbalo, caigo al precipicio,
Me asfixio de amor.

Descubro a su sonrisa,
Aquella que me tiene cautiva,
Aquélla que tan sólo por verla,
Por contemplar esas bellas comisuras,
Haría verdaderamente cualquier locura.

Al mirar tanto, veo, una personalidad pura,
Un alma un tanto resquebrajada, pero limpia,
Llena de pasión y color.

En su bello cuerpo, veo asomarse al arte.
Se apodera de mí, tanto,
Que logra que llegue al frenesí.
Siento la música, la danza, la belleza
Lo siento todo en su diamantino ser.


Ela Rabotnikof